viernes, 23 de enero de 2009

Querer morir, depresión y budismo


Hace más de un año ya, me tocó vivir el lado B de la vida. La depresión. Querer morir. He aquí algunas reflexiones al respecto.

Siempre teoricé y traté de entender en abstracto que se sentía no querer nada debido a la depresión. Pero mi habitual alegría, optimismo absurdo y buen humor me lo impedían. Trataba de entenderlo, pero en realidad no había caso. Siempre que escuchaba o leía acerca de la depresión, me parecía como otra mongolidad inventada por los psicólogos o las periodistas chantas que deben rellenar con artículos sin peso páginas y páginas de revistas que vienen de regalo con los diarios y que jamás son ningún aporte real a nada. Artículos tan inteligentes como "El hijo del medio", "Estoy enamorada de un hombre violento", "Decorando la casa en Navidad", para mí eran tan mierda como los mil diferentes artículos sobre la depresión. Claro que los psicólogos se protegen y también han inventado mil patologías mentales para referirse a personas como yo, que no les respetan en lo más mínimo.

La vida es triste. Vejez, enfermedad y muerte están siempre ahí. Y en el vivir cotidiano enfrentamos a la gran ilusión del universo: La subjetividad.

Cada ser humano interpreta de distinta forma todo lo que percibe. Lo lindo, lo feo, lo importante y lo trivial. Hay gente que no es lo suficientemente fuerte, y este es un mundo duro. Los ateos creen ser más inteligentes que el resto porque no creen en patrañas. Y los que creen en seres superiores y esas cosas, miran con pena al ateo que por muy inteligente que parezca, no tiene una respuesta definitiva para las únicas preguntas que realmente importan. No estimado y sencillo lector. Las dos preguntas que importan no son "Cómo conseguir chicas" ni "Como me gano la lotería".

Al final todo es subjetivo. Amo esa palabra. Subjetivo tú, vosotros y subjetivos ellos. Lo que a mi (Un auto-denominado genio) me parece trivial y básico, para otros puede ser la panacea del universo. Lo que es bonito para algunos, es feo para otros. Y las personas se protegen de su mediocridad construyendo ideas mongoloides sobre si mismas: Soy universitario (En una universidad pagada, cualquiera). Soy universitario de una universidad tradicional (Wow, voy a llorar por la emoción de conocer a alguien que estudió en una universidad gratuíta XD). Soy talentoso, hablo 100 idiomas, miren lo que leo, que inteligente soy, miren, cito a mis autores de culto, oh, ¿No les conoces?, eso me hace automáticamente mejor que tú. Puras idioteces. Nada es importante. Todo no es más que el cuento repetido innumerables veces para sentir que somos algo más que polvo en la carretera. Y es peor si profundizamos en ello. Hay gente que trata de explicar todo. Demostrar lo que no es. Mi amado ejemplo de vestirse como el jefe, y que eso no te hace mínimamente jefe a tí. El amor no correspondido explicado en términos metafísicos "Probablemente en otra vida fuimos amantes, pero ahora seremos amigos no más (Porque no me pescas)". El amor no correspondido explicado en términos sociales "No hubiese resultado, yo soy pobre y tú eres de una familia rica". La subjetividad nos hace tratar de explicar las cosas, de eso nace la ciencia, la filosofía y la religión.

Según lo que yo creo, todo da lo mismo, debido a la transitoriedad de la materia. No somos especiales, solo creemos serlo. Cada uno de nosotros trata de hacer todo lo mejor que puede, y se quiere a si mismo lo más que puede. Es obvio, ya que si no lo haces, te mueres. Y aunque viajemos al especio, lo único que tenemos es la vida. Todo lo demás son ideas y conceptos. Nuestra casa en un buen barrio es un concepto, tanto como lo es nuestro auto, o las tetas rellenas de silicona. Todo es una idea. Y por algún motivo que no entiendo del todo, la gente se comporta como si esas ideas moldearan realmente el universo: Si soy un flaite, es OBVIO que me debo comportar como flaite y ser más chorizo que los otros flaites. Si soy un respetado gerente comercial, debo comportarme de acuerdo al personaje que he creado. En el mundo del comic, es usual esuchar cosas como "Me encantan tus historietas, pero no las publicaré porque no van con nuestra línea editorial (Esto lo dice el único responsable de una línea editoral en una empresa)".

Lo que hacemos es importante, y lo que hacemos cada día es para no morir, no caer en el olvido. Dejar una huella. Firmamos papeles porque sabemos que el amor va y viene. Trabajamos todo el día en una mugrosa oficina para hacer más rico a alguien, pero podemos viajar en las vacaciones XD. No veo programas basura de TV, veo programas culturales (Ver tele en sí es una mierda, independiente de que veas House MD o Tila Tequila). El punto es, básicamente y resumiendo el siguiente:

Hacemos lo que creemos que nos hará sentir mejores, y tratamos de funcionar de tal forma, que nos permita vivir la vida alegremente, dentro de nuestras limitaciones.

El artista que crea mundos más allá de lo imaginable, finalmente terminará exactamente igual que el oficinista.

Esto lo sabes tú y lo sé yo. Pero es un tema para pensar cuando alguien estira la pata. El resto del año, nos dedicamos a pasarlo bien y reír y tratar que los otros nos quieran.

La depresión es saber todo lo antes expuesto, pero no saberlo como conocimiento o como información archivable. Es sentirlo anclado en tu pecho, saber que no eres nada, y que hagas lo que hagas, todo terminará de la misma forma. Depresión es querer morir, porque nada nos alegra ni nos importa. Es funcionar comiendo, cagando y durmiendo día tras día. Cumplir quizás con las obligaciones, pero no sentir emociones, ni tener anhelos ni metas de ningún tipo. Es despertar sabiendo que nada de lo que hagamos hará que las cosas sean como queramos. Depresión es tristeza eterna. Es no encontrar consuelo en nada. Es querer estar solo, es querer desaparecer.

Me da lata hablar de budismo como casi la panacea a todos los problemas que aquejan al ser humano, pero bueno, es en esta forma de entender la realidad, en donde he encontrado la mayor coherencia para vivir y entender la vida. El budismo pretende que no deseemos nada, es como parecido a estar deprimido. Pero la verdad los conceptos son bastante diferentes:

El depresivo sufre el dolor de ver sus deseos insatisfechos. Nada le importa porque se siente impotente y sabe que no podrá cambiar nada en el universo. La vida le supera.

El budista es feliz y agradecido por lo que le toca vivir, ya que no desea nada, y sabe que no puede hacer cambios en el universo. Al saber que está de paso, aprovecha de deleitarse en lo cotidiano.

Cuando estuve deprimido, lo que me ayudó fue el amor desinteresado de los amigos. Me invitaban a salir. Me escuchaban. Me ayudaron a distraerme.

Como en todo, la única solución a todo es siempre la misma. El amor.

En los momentos de ira, uno siente odio, pero con un poco de calma y serenidad, siempre veremos que el amor desinteresado, pensado como ayuda y consuelo, es lo único importante que podemos dar. Amor y compasión. Ayudar es amar. Perdonarnos a nostros mismos y perdonar a otros es lo que hay que hacer. Renunciar al egoísmo. Mientras menos cosas queremos, más felices somos. Si nos vaciamos, seremos colmados.

Si usted está deprimido, vaya a ver a sus amigos. Si no tiene amigos, tenga una mascota. Si no puede tener una mascota, y no tiene amigos, quizás sea la hora de cambiar y empezar a cultivar la amistad. Si las cosas no son como usted lo planeó, lo lamento mucho. Pero de seguro habrá muchas otras cosas buenas en su vida. Disfrute más. Entregue más amor. Lo que nos hace feliz es siempre gratis y siempre es para mejor.

Bonus: La sabiduría está en todas partes.



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