miércoles, 15 de abril de 2009

Ideas, apego, el principito y un relato.


I Ideas.

Tengo miles de ideas. Me asaltan. A veces pienso que una es demasiado buena y la anoto por ahí. Pero en general vienen y se van. A los escritores la gente les pregunta habitualmente de dónde savan las ideas. Y las respuestas son divertidas. Yo creo que uno es solo un trabajador que al igual que el panadero, simplemente hace su trabajo. Otros piensan que uno es un genio por crear. La creación es un acto sublime. Crear un hijo por ejemplo, es crear vida donde no había nada. Es un milagro. Crear arte es otro acto de creación. En general todo es magia, todo es creación. En The Sandman aparece la cocina como una de las bellas artes. Cuando veo cualquier canal o programa de cocina es como ver un recital de alguna banda favorita. Así de maravilloso me parece. Bueno, amo la comida. En fin. Estaba hablando sobre las ideas. Lo malo de las ideas es que vienen rápido. Y se van rápido. Entonces tomar una y desarrollarla es complejo, ya que no todas tienen cabida ni hay tiempo para desarrollarlas. Me llamaron de una productora para hacer películas. Y como todo lo que sucede, puede que quede en algo y puede que no quede en nada. La vida está llena de colores. Y como en la película Amadeus, hay Mozarts que hacen cosas que hacen historia y quedan en los libros y en los corazones, y Salieris, que pueden ser muy buenos también, pero al lado de un Mozart no lucen. La vida es ser un poco ambas cosas. Hay que seguir el corazón. No siempre somos buenos en todo lo que nos gustaría. Pero se hace lo que se puede. Bueno, voy a aprovechar de inventar un relato y hacer un dibujo ad-hoc. Así tal cual. Si hay que hacerlo, se hace y punto. Es mi filosofía. El relato y el dibujo que acompañan esta entrada fueron hechos right now. XD.

II Apego.

Pero si podemos vivir felices. El problema es atarse. El gran culpable de todo es no disfrutar de verdad. Es caer en el apego.

III El Principito.

¿Cual es la gracia de amar si después nos dejarán? Lo dijo Exupéry: "Vale la pena por el color del trigo". La vida es hermosa. Cada instante es único. Todo lo vivido es lindo y los recuerdos se pueden guardar en el corazón y siempre podemos recurrir a ellos.

IV Pelo rojo. Un relato / guión.

Subió las escaleras tan rápido como pudo. Encendió la TV. Era verdad. La ciudad entera estaba siendo atacada por zombies. Marcó el número de Elena. Su amiga le respondió de inmediato.

- Elena, está todo invadido de zombies.
- Así es. ¿De dónde vienes?
- De afuera. No puedo creerlo. No puede ser.
- Nadie puede creerlo, amiga.
- ¿Qué hacemos?
- Te puedo pasar a buscar a tu casa.
- Bueno, pero ¿Qué hacemos después?
- Podríamos buscar una peluquería, me quiero teñir de rojo.
- Estás loca Camila, como se te ocurre.
- ¿Por qué loca? me quiero teñir.
- Voy para allá. Atenta al celular. Cárgalo. Revísalo.
- Nos vemos.
- Si, como en una hora estoy por allá, chao.
- Chao.

Camila fue al baño, abrió cada unos de los cajones del mueble. Ninguna tintura. Tenía que teñirse. Entonces buscó su agenda. El número de la señora Nina, la peluquera. La llamó.

- ¿Señora Nina?
- ¿Quién es?
- Camila.
- ¡Mijita! ¿Está bien?
- Si, estoy bien, gracias.
- Mijita, que terrible todo esto, parece el fin del mundo...
- Si, yo sé... Por casualidad, ¿Tiene abierta o va a abrir más tarde la peluquería?
- No mijita, estoy encerrada en la casa con mi marido y los niños.
- Ah, bueno, muchas gracias.
- Cúidese mijita.
- Si, vale. Gracias.

La señora Nina quedó un poco choqueada por el llamado.

- Mamá, ¿Quién era?
- Una clienta.
- ¿Quién piensa en el pelo en un día como hoy?
- No falta pues...

Camila se miraba al espejo. Su pelo tenía que ser rojo. Hoy. Ahora. Podría bajar y buscar alguna tienda. De más que alguien tendría abierto un lugar, y una tintura roja tampoco es la caja de Pandora, debería conseguir una sin mayor problema. Agarró su mochila, sus llaves, bajó al primer piso, y salió a la calle. Todo estaba desierto. Pero era lo usual a esa hora. Dos calles más hacia el centro debería haber movimiento. Nada. Todos los locales cerrados. Caminó derecho, y empezó a sentir miedo. Poco a poco las calles estaban con más zombies. Al principio era uno o dos, y quizás eran solo mendigos, pero después de mucho caminar no había duda. Eran zombies. Y muchos. Pensó en volver a casa y esperar a Elena. De pronto un alarido horrible. Un zombie le apuntaba con el dedo. Sintió pánico. Y de pronto todos se dirigían hacia ella. Unos caminaban como borrachos y otros parecían gente que va tarde a la oficina. Se dio cuenta que podía morir. Era totalmente vulnerable. Pero corrió hacia ellos. Pasó entre uno que se parecía a Chaplin y otro que parecía un chef. Y cada vez habían más. Muchos más. Al correr se dio cuenta de un saqueo. En una gran perfumería, había gente robando. Se llevaban cajas de todo. En el suelo habían shampúes, perfumes, cremas rotas. El olor era agradable. Muchas flores. La gente escapaba entre zombies. Uno que otro apaleaba zombies que estaban en el suelo. Parecía que no les molestaran los golpes. Era como si no tuviesen sistema nervioso. Era evidente que estaban quebrados, pero trataban de levantarse mientras recibían palos. Cuando estuvo cerca, entre lascortinas rotas, vio que todos reían. Le incitaban a robar. Llévese algo creypo escuchar entre las risas y gritos de júbilo. Pasó entre las cajas. Todo roto, se habían llevado el dinero. Caminó un poco por el pasillo, el piso casi no se veía por el desastre. Peluches, toallas, cajas misteriosas. Tinturas. Muchas tinturas. Se agachó para tomar aquella que necesitaba. El cabello rojo de la foto de la caja era perfecto. Salió de la tienda feliz. Como hipnotizada. Tenía su tintura. Sería pelirroja. Como la chica de la caja. Caminó hasta que se hizo imposible. Entonces corrió a su casa. Esquivó zombies. Varios se parecían a celebridades. Incluso podían haber sido. Cada vez había menos peligro. Llegó a su casa. Se fue al baño a preparar todo para teñirse. Entonces sonó el citófono.

- Camila, soy Elena, abre.
- Abro.

Cuando Elena entró, Camila estaba con el pelo mojado.

- ¿Qué estás haciendo?
- Me voy a teñir.
- No te vas a teñir nada, loca, nos vamos.
- Pero es que quiero teñirme.
- Lleva tus cosas si quieres pero nos vamos ahora mismo a un lugar seguro.
- Pero me quiero teñir, tengo todo...

Elena entró al baño y tomó todo lo necesario para que su amiga se pudiese decolorar y teñir. Al salir le dijo:

- Tengo todo acá, nos vamos.
- Bueno.
- Vamos a buscar a Andrés. ¿Has hablado con él?

Camila empezó a sollozar.

- Andrés está muerto. Fui a buscarlo y cuando llegué a su casa estaba en la puerta. Herido. Me dijo que me amaba y murió.

Elena se conmovió. Empezó a entender la situación.

- Vamos a un lugar seguro -le dijo. Y la abrazó.
- A él le gustaba tanto cuando me teñía rojo- Dijo Camila y rompió en llanto.

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