domingo, 7 de febrero de 2010

Soy demasiado viejo

Me gustaba vivir en el mundo en blanco y negro. Todo era tan simple. Las minas eran minas, los hombres eran hombres. Había pocas alternativas para hacer y ser. Hoy todo se ha vuelto tan enredado como un plato de tallarines confeccionado por un chef bipolar enojado. La juventud tiene miles de alternativas para buscar su identidad, miles de alternativas para darse un baño de cultura, tenemos toda la información al alcance de dos clicks. Sin embargo, todo se ha vuelto más complicado. Las apariencias engañan, y los engaños solo son aparentes. Hoy escuché tantas historias de tríos sexuales, de lesbianas que parecen hombre, y de gente rara y misteriosa, que me sentí como un dinosaurio viendo Jurassic Park en LCD. Fue todo tan raro. Uno sospecha cosas de la vida, pero compartir con gente tan diferente a uno es una locura. El mundo se ha vuelto cada vez más salvaje en el corazón y más raro en de la cabeza. En mi época las historias de amor tenían pocas aristas. Chico ama a chica, chica ama a chico, uno ama, el otro no, o viceversa. Hoy ella invita a su amiga a tener sexo, pero luego se arrepiente en la mitad del acto. Él lo pasa bien, pero la culpa es de ella. Ser bisexual debe ser como ser un taxista, que encuentra todo bueno, dependiendo del cliente "Si poh falta la derecha en este país", y a los cinco minutos "No, la derecha es puro fascismo oiga", pero con la diferencia que en realidad el taxista trata de empatizar porque es su pega, y la persona bisexual se siente a medio camino camino entre la hombría y la femeneidad de sus parejas. Como heterosexual que soy, las relaciones con mujeres me agotan. Cuesta mucho entender a las mujeres. Siendo bisexual, solo puedo pensar en el doble de problemas. No no no. Yo soy a la antigua. Todo lo demás se me hace extremadamente complicado. El mundo sigue dando vueltas, y ahora no solo hay artesas lanosos, rockeros chascones y punks furiosos. Ahora hay cien mil tribus urbanas y sub-culturas misteriosas. Me superan. Hay cien mil alternativas para formar parte de la sociedad y divertirse. Sé que en la práctica, todo es más simple de lo que escribo, pero de todas formas, en la teoría me parece una complejidad inaudita. El mundo está cambiando, lo siento en el agua, lo siento en el aire. Quizás al final, cuando sea mi hora de dejar la Tierra Media, lo entenderé. Pero es como al revés que en El Señor de los Anillos. Acá pareciera que los humanos nos vamos y le dejamos la tierra a los seres mágicos, que viven más de acuerdo a lo que les dicta su corazón, que lo que nos enseñó el colegio de uniformes grises.

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