martes, 9 de marzo de 2010

1.- No era una niña bien

No hubo suerte esta vez. Claro, porqué no se le ocurrió dedicarse al regetón en vez de malgastar todo el talento en el rock. El rock ya fue, le había dicho el pendejo rubio con cara de hijito de papi de la disquera. El típico sacoweas de universidad privada que se jura un sabelotodo porque nunca ha pasado miseria. El mundo se divide entre esas mierdas que cuentan con un futuro asegurado desde que nacen, los artistas, y los que consumen. No era la definición exacta, pero se acercaba bastante a una buena idea. A pesar de las modas, el Rock si es música, pensaba Roberto. Las opciones que ahora barajaba eran menos. De momento hab{ia que salir del paso pagando el alquiler y los gastos mensuales. Quedaban pocos días para hacer aparecerel dinero. Pensó en llamar a Don Pubblo. Quizás con un par de tocatas este fin de semana, podría juntar el tan esquivo dinero. Sin embargo, como todo en su vida, la idea había llegado al parecer demasiado tarde: El fin de semana estaba encima. Lo seguro es que todos los pubs ya tengan bandas contratadas. También para salir del paso podría vender algunos instrumentos u otras cosas. La vieja stratocaster nunca se usaba. Mejor que la tenga alguien que la use, pensaba. Había también amplificadores, micrófonos y otros cachureos que se podrían transformar en billetes. Se bajó de la micro y encendió un Marlboro. Con esa venta se podría salvar e incluso quedaría con dinero para uno o dos meses. Aspiro el humo, que llenó sus pulmones. Pasó en dirección contraria a él una chica. Se llamaba Aurora. Se sonrieron. El se dio vuelta para verla. Buen culo pensó. Roberto no lo sabía aún, pero en dos semanas se iban a conocer en una tocata. Iban a pasar juntos dos meses y luego ella le iba a romper el corazón y cada una de sus ilusiones. Pero de momento todo estaba bien. Buscó unas monedas en el bolsillo de su jeans y llamó desde un teléfono público a Sata. Había gente en la casa de Sata. Como siempre, tenían una fiesta. Partió hacia allá. Sata vivía como las ratas, pero sus padres -divorciados- eran gente con bastante dinero. Por lo que Sata derechamente un abajista. Nunca trabajaba, y cuando lo hacía siempre era por las apariencias. A la hora de pagar cosas importantes, eran sus padres quienes le ayudaban. Su padre solía decirle "Hijo, sigue siendo rockero y disfruta al máximo ahora. Vive el presente, porque cuando te deje la gerencia de la papelera, o atinas o te quedas sin nada". Y era en serio. El hermano mayor de Sata, Victor, fue desheredado por casarse con una mina flaite. Ahora reparaba artefactos eléctricos en Cerro Navia o algo así. Su padre decidió que dejaba a Laura, o ya no era más un Eyzaguirre. Todos pensaban que era un decir. Pero el viejo lo hizo. Un día llamó al abogado y lo dejó sin nada. Hay rumores de que Victor no era hijo suyo. Pero hasta donde se sabe son rumores y nadie se preocupa demasiado. Por lo demás, ella no era una niña bien, así que se alguna forma, todos le encontraban algo de razón a su viejo.

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