viernes, 4 de junio de 2010

El horror que produce la diferencia

Creo que a todos les ha pasado tener que pasar una rabia, pena o decepción, y ser inocentes de lo que se les acusa. El otro día en el programa "Caso Cerrado", salía un tipo al cual su mujer había demandado y le exigía el divorcio. El motivo era que lo habían acusado -como en los comics- de un crimen que decía no haber cometido. Sucede a veces, que el misterioso destino nos envía problemas gratuítos, a título de nada, solo por diversión. Los que creen en Dios, piensan que son como pruebas de fé. Los ateos, atribuyen todo a la casualidad, que no es más que otra forma de llamar a una serie de eventos que deben funcionar por causas que simplemente desconocemos. Es como un jaque del cosmos contra una persona, como en Romeo y Julieta, los star-crossed lovers, que ninguna culpa tienen de ser jóvenes e impulsivos. Muchos dirán que la imbecilidad de la juventud se cura con los años, pero la niñez y la adolescencia son generalmente los mejores momentos en la vida. O quizás no, y eso es lo que nos vende la TV. En fin. El hecho es que la Doctora Polo -La Jueza que decide el resultado de los casos presentados en el programa de TV "Caso Cerrado"- dijo que en los Estados Unidos, se considera inocente a la persona hasta que se demuestra lo contrario. La teoría de esto es hermosa. Basta recordar la tortura en latinoamérica o en la Edad Media, que se aplicaba (Se aplica en casi todo el mundo por desgracia) que pretende hacer confesar a las personas hechos de lo que supuestamente son culpables. Y en verdad, solo es culpable la persona que tiene culpa, y no la persona acusada muchas veces injustamente. Mucha gente por ayudar a otros, o por tratar de hacer las cosas bien, termina sufriendo el dolor. En el mundo cruel donde vivimos, donde se dice que "pagan justos por pecadores", las apariencias engañan a menudo: Los malos no son los que tienen la cara cortada. Los que se afeitan y usan corbata no son los honrados y los decentes. La gente vale por lo que es. Antes de juzgar hay que conocer. Pero claro, nadie tiene hoy en día tiempo para los demás. Todos están asustados, porque la televisión y los medios les envían dos mensajes las 24 horas: TENGAN MIEDO Y CONSUMAN. Tengan miedo del inmigrante, del gay, del deforme, del viejo, ya que lo diferente es de temer. Tengan miedo de envejecer, de no tener amigos, tengan miedo de no ser aceptados socialmente. Pero consuman. Compren armas, la delincuencia está terrible. Compren ropa a la moda, compren un LCD enorme para ver el mundial. Los demás no importan: Hágase nuestra voluntad y que los otros se hagan a un lado, ya que no son gente como uno. Solo son los otros. Como en LOST: No tienen nombre, no importan sus motivos. Son y serán "Los otros". Muchas veces confiar en los demás y tratar de hacer las cosas bien es pura pérdida. Pero entonces, ¿Qué se hace? ¿Vivir mintiendo? ¿Vivir ocultando todo? No lo entiendo. La vida tiene de todo. Hay monstruos. Hay crímenes, hay de todo. Cosas buenas pasan a gente mala. Y cosas malas le pasan a gente buena. Es como la Caja de Pandora, pero del mal, y en versión bombones de Forrest Gump. No hay mucho que hacer, salvo ser empático. Tratemos de conocer sin juzgar. Todos estamos acá en el planeta. Y terminaremos igual: Muertos. El Arcano XIII nos debe recordar que todo es maya. La belleza y la gloria son elementos absolutamente transitorios. No tenemos que aferrarnos a ellos. No es necesario consumir y estar asustados. Si logramos vencer a los grandes medios y purificar nuestra mente de los conceptos en que nos han obligado a creer seremos libres. Y el mundo de verdad será nuestro. Un bonus que podría tener que ver con estos textos o tal vez no.

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