sábado, 18 de septiembre de 2010

Los ribetes de la melancolía

Claudia no tenía una máquina del tiempo, y si la hubiese tenido, hubiese vuelto una y otra vez al mismo día: El momentomás importante de su vida. Pensaba en eso a ratos, pero cada día la sensación era más deslavada y abstracta. Fue algo grande, muy grande, y los conceptos abstractos del lenguaje habían reemplazado a la cadena de acontecimientos y sensaciones. Era un día gris de oficina, lo mejor del día estaba a tres horas y era la salida de ese lugar infernal, donde un segundo duraba cinco, y nunca nada sucedía que valiese la pena. Hoy era "Algo grande". Claudia no tenía idea que el concepto seguiría convirtiéndose en lo que había pasado, hasta llegar a ser "Algo que parece que fue bueno". Terminaría por olvidar completamente el nombre de la persona que puedo haber sido el hombre de su vida. En su corazón se iría desapareciendo la capacidad de sorprenderse y amar espontáneamente. La magia es algo inventado por los publicistas. Con frases como "No existe tal cosa como el detergente mágico, así que ni hablar del gran amor de una sola vez en la vida", terminaría por convencerse que nada era importante. Había un secreto escondido entre los ribetes de la melancolía, pero no lo iba a descubrir en esta reencarnación al menos.

16 años antes.

Cuando cerró sus ojos continuaba viendo frente a ella aquel rostro. Le hacía sentir tanto amor, que pensó que algo se había roto dentro de ella. Buscó el origen del caudal de sentimientos, hasta que se sintió en una especia de cascada de amor. Definitivamente existía algo que contenía el amor en el interior de las personas, y este hombre se lo había roto. Pensó en todos los poemas que le iba a escribir, y en todas las noches en que pensaría en él antes de dormir. Pensó en como iban a ser sus futuros hijos, pensó en que Dios si existía y la había premiado. Sintió que el resto de su vida iba a vivir por él. Tuvo la certeza de que su misión en la vida iba a ser para siempre complacerle en todo. Ser su amiga, amante, madre, esclava, puta, cómplice y cualquier otro término aplicable. Siguió pensando el él hasta que se durmió.

Como las grandes cosas del universo, esto solo fue una casualidad. Ella estaba soltera y él también. Hablaron de cosas triviales, se gustaron de inmediato. Ambos sintieron la electricidad de la química, el deseo de enredarse desnudos mutuamente entre las sábanas de alguna cama en el mundo. Hablaron y hablaron y a cada frase, a cada aseveración, a cada gesto, duda, comentario, risa, y coqueteos varios se deseaban más y más. La conversación fluyó por horas, ambos tenían claro que en ese momento el universo debería haberse detenido (De hecho se detuvo) para que el momento en que se conocían se hiciese eterno y dejara miles de cosas que recordar. Si había que dar un origen de todo lo que sucedió entre ellos, sin duda era esa noche, con apenas un par de estrellas brillantes, el aroma a lluvia, el ruido intermitente de la tormenta en el exterior, el frío y los nervios de cualquier primera vez que vale la pena, y mucho más.

Nuevamente hoy.

"Si hubiese resultado, hubiese resultado. Por algo pasan las cosas". Esas ideas la dejaron más tranquila. Además, Claudia no recordaba los detalles. No existían vestigios de las neuronas que alguna vez habitaron dentro de su corazón y que casi lo tuvieron a punto de estalar pensando en perpetuar a la humanidad perfecta a través del amor romántico entre ella y él. Una noche estaba acostada viendo la televisión. Un famoso médico hablaba del enamoramiento y otros mecanismos cuya función final es hacer los humanos se reproduzcan. Un espectador llamó por teléfono y dijo que la sucesión de instantes hacen el tiempo, como la sucesión de palabras forman esta historia. Los finales son instantes, los principios son instantes. Armar un cuento a partir de retazos que habitan en la memoria por haber sido hitos supuestamente importantes es un error: Quizás el instante que duró el primer beso fue más valioso que el instante en que él le confesó que ya no la amaba. Cuando Claudia esuchó este gran secreto una parte de ella se llenó de luz. Esa luz le ayudó de alguna forma a encontrar un camino que le iba a dar muchas alegrías y aportaría una paleta llena de colorido al gris de su vida.

0 comentarios via Blog:

Publicar un comentario

Toonlet xD